Este mes de Noviembre es extraño, el pasado 14 cumplí años, y ese mismo día murió mi bisabuela María, a los 102 años de edad, esa abuela que crió a mi padre, el mismo que murió este año a los 52 años de edad; que cosas más extrañas verdad? Pues si, así son las cosas; quería desde estas palabras recordar a dos personas que por distintas circunstancias me vienen a mi cabeza en esta última semana; mi tía Aurelia, que ha sido y es un ejemplo de personalidad, caracter, profesionalidad y bondad; realmente me acerqué a este familiar a raiz de la enfermedad de mi padre, y el descubrimiento ha sido increible, ya lo decía mi padre; Mi prima preferida es Aurelia y es una fuera de serie; y como siempre mi padre NO se equivocaba, de hecho se quedaba corto, mi tia Aurelia ha pasado a ser una de esas personas de las que se hacen querer, de las que son importantes en tu vida, de las que te acuerdas cada noche antes de dormir, de las que te sientes orgulloso de decir que son tu familia; una de esas personas que en poco tiempo la siento como de mi círculo más intimo; gracias Aurelia, gracias por ser así.
La otra persona es mi tia-abuela Charo, me dió mucha pena verla el otro día allí en Ogijares despues de la muerte de su madre, mi bisabuela, la abuela de mi padre, esa persona que siempre hablaba él, y siempre bien, como un ejemplo de fortaleza y sabiduría, curtida por el trabajo y el esfuerzo, así describía mi padre a su abuela; allá donde estén se que estarán juntos.
Mi tía Charo, es la gran desconocida por mi, seguramente por mi culpa, sin embargo, es una persona que me gustaría conocer y no se si será tarde, pero creo que es una persona que ha dedicado su vida a cuidar a su madre, algo que ya dice mucho de ella, que ejemplo de dedicación y de entrega, sin recibir nada a cambio, por eso desde estas palabras me quito el sombrero hacia ti, y me siento en deuda por no haberte conocido mas y mejor, seguramente influenciado por gente que hoy en día me han demostrado que no me quieren, ni a mi, ni a mi madre, ni a mi hermana, sencillamente ya NO somos su familia, como han llegado a decir; y me duele, me duele haberme dado cuenta a raiz de la muerte de mi padre, y me duele que por su culpa me haya perdido el placer de conocer más a algún familiar mio; como decía mi padre, Nunca es tarde.
Te quiero papá, te quiero tía Aurelia, te aprecio tía Charo, mucho ánimo. Aquí tienes a tu familia...
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